Pablo, de treinta y tantos, puede parecer que ha triunfado profesionalmente: tiene un buen puesto en una gran empresa, viajes, un gran despacho... Pero no le entusiasma nada de lo que hace, nada le ilusiona, todo le molesta. Lentamente se ha convertido en un tipo solitario, frío y distante con los demás. Una mañana de atasco como otra cualquiera, cuando se dirige a su empresa tiene un golpe con el coche. Aquí arranca la historia. Sonsoles, la mujer con la que ha tenido el accidente le demanda por lesiones, cuando en realidad iban a 20 y apenas ha habido daños. Pablo decide gastarle una broma pesada llamando por teléfono de madrugada diciendo cuatro groserías, pero esto le traerá más problemas de lo que se piensa. Además Pablo espía a Sonsoles y conoce a su hermana menor, una muchacha de quince años...

Otra vez el espacio urbano sirve como escenario de una vida rutinaria y opresiva que afecta a sus habitantes de manera directa y angustiosa, de forma que apenas hay tiempo para pensar en uno mismo y aún menos en los demás. Hasta que aparece alguien que sabe donde encontrar tu sensibilidad, tu parte positiva, te hace sentir bien... sin embargo todo alrededor parace decir que no es la persona adecuada.

Muy sugerente. Muestra varios conflictos y otros se adivinan de forma elegante y limpia. Lástima de final (no por malo, que va, si no porque me hubiera gustado otro) (ficha)